Verano

Fin de curso  ¡oh!

El eco de  los valles y los ríos, y los montes y los pájaros con los que nos hemos deleitado este año (con las indicaciones de  Mendelssohn y sus Canciones para Cantar al Aire Libre: Ruhethal, Abschied vom Wald…) se van alejando,  ya que nuestros erasmus y estudiantes, nos abandonan al acabar lo académico, para volver a sus lugares de origen.

Algunos de nuestros pájaros cantores han volado este año a Edimburgo, a París, a Alemania…, pero las voces que cantaron  juntas permanecen así, los armónicos se incorporan y el Coro reproduce la música, como si éstos no se hubieran alejado.IMG-20160410-WA0027

Además,  este curso 2015-2016, sobrevolamos juntos por el Valle del Jerte, por entre los cerezos en flor, la alegría de los jerteños y el vino de la tierra. Por las calles  de Casas del Castañar cantamos en la noche, muy animados, con unas cuantas “Rondas”.

Aves de otros montes nos Flix.+Ous,+pallastres...visitaron también: las del Orfeón de Flix (Tarragona), y pudimos aunar trinos conjuntos en la Iglesia Nª Sª del FlixRosario de Filipinas de Madrid. Un revoloteo emocionante de voces y sentires.

De la campiña inglesa, con siglos de retraso, nos vino a emocionar John Dowland; le gustó nuestra compañía y se quedó con nosotros en sus “Come Again” y “Now, oh now I needs must part”…,  nos pidió ser acompañado (“sweet love doth now invite”)  por alguien que le mereciera: Henry Purcell se animó a hacerlo y ahí le hemos tenido, insistiendo en que cantáramos su “ If love’s a sweet passion”   (The Fairy Queen),  a lo que accedimos encantados.

¿Nos pusimos tiernos?  Pues pronto lo remediamos porque, con gran chulería, cantamos  “hprpTNXIItwdNg9pp5nyUMiByIcMnD09X233k_KBdyI7bRgJC7cFaI-r17LsLa Chulapona”, con mantones de Manila (ellas) y gorras de chulapo (ellos).  Rompiendo la formación, sólo por esta vez, y paseando a lo largo y ancho del escenario para representar el “Chotis” como se debe, ¡claro que sí!”  Federico Moreno Torroba  también quedó encantado; no iba a ser menos que Dowland y Purcell,  Dowland repetía, incesante: “Again, again…”.

La música coral tiene esta ventaja: ella se entusiasma con nosotros y nosotros con ella. El próximo curso tomaremos nuevos retos y, lo mejor… disfrutaremos de ellos.

Elsa Varona

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